El caso Spotify y el iPhone de 1992

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Aps Ross Patente
No nos deberíamos sorprender ya con éstas cosas, sobre todo si llevamos muchos años dentro del mundillo: todos sabemos que atacar o buscar polémica con Apple siempre pone a tu compañía o producto en los medios. Esta semana hemos visto como Spotify intentaba vender como ataque un movimiento que incumple directamente las normas de la App Store con la que ellos mismos han conseguido más de 160 millones de descargas. En su última actualización, no sólo no ofrecen la posibilidad de comprar la suscripción al servicio mediante compras in-app de la App Store, sino que proporcionan enlaces o contacto a su propia página de terceros para gestionar esta suscripción. Esto no está permitido en la App Store, pero no de ahora, desde hace años.

Cualquier desarrollador puede tener una App en la App Store que gestione la suscripción fuera de la tienda, pero no se puede proporcionar ningún enlace a través de la App para ello. Ejemplo es el propio Office de Microsoft, cuya aplicación nos indica claramente que es necesaria una suscripción al servicio para poder utilizarse. Creo que la mala intención por parte de Spotify queda bastante clara cuando Jonathan Prince – relaciones públicas de la marca – publicaba éste tweet:

En él, venía a decir que no existía enlace alguno, aunque las reacciones de los propios usuarios de su plataforma no se hicieron esperar. Incluso con capturas de pantalla donde se demuestra que claramente incumplen las normas que como desarrollador, firmaron para publicar en la tienda:

Ni se debe a una actualización sorpresa del acuerdo con los desarrolladores, ni a un cambio por parte de Apple para perjudicar a Spotify porque Apple Music ahora sea competencia. Es simplemente su tienda, sus normas. Las mismas que hace años, y que sí, van a cambiar: pero para mejorar el pago que se hará a los desarrolladores – como comentaron en la última keynote – ya que ahora sólo pagarán una comisión en la App Store del 15%, no del 30% como hasta ahora.

En realidad, Ross está “más cerca” de ser el inventor del Nokia Communicator que del iPhone

El siguiente caso de megalomanía de libro es la Thomas S. Ross, que esta semana ha demandado a Apple alegando que él fue el inventor de la idea del iPhone en 1992. Bueno, con pequeños detalles como que simplemente hizo esbozos en una servilleta, no acudió jamás a pagar las tasas de la patente, y por supuesto no tenía ni prototipo ni detallaba como se podría realizar a nivel de hardware (quería que llevara MS-DOS 5.0, eso sí). Según declaró, el dinero jamás podrá cubrir los daños morales de ver su idea alrededor del mundo, “robada” por Apple… aunque se conforma con los millones que pide a cambio.

Ah, y bienvenidos a Julio: un mes donde veremos salir por fin salir las betas públicas de los nuevos sistemas operativos presentados en la WWDC16, un punto de inflexión importante que nos pone camino ya de pruebas más globales para lo que veremos después de verano. Y ya que estamos, bienvenidos también a este nuevo pequeño hueco semanal donde todos los domingos hablaré sobre el tema de la semana, y lo que está por venir. Lo he llamado “Bandley 3”, la localización dentro del campus donde trabajaba el equipo para desarrollar el Macintosh en 1983, coronado por la bandera pirata diseñada por Susan Kare (¿la queréis en fondo de pantalla?).

Porque cómo sabéis, mejor ser pirata, que alistarse en la marina.

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